Es Necesario el Bautismo en agua para ser salvo?

¿Es Necesario el Bautismo en agua para ser salvo?

Esta es una buenísima pregunta. En años recientes han surgido varios grupos pseudo-evangelicos que afirman la necesidad del bautismo para ser salvos. Grupos como la Asamblea Apostólica de la fe en Cristo Jesús (afirman la necesidad del bautismo en el nombre de Jesús para salvación), los Mormones, y la Iglesia de Cristo.

Estos grupos afirman la necesidad del bautismo para salvación:

1. Pentecostales Unidos: “La doctrina fundamental de la Iglesia Pentecostés Unida Internacional de Colombia es la norma bíblica de plena salvación, es decir, el arrepentimiento, el bautismo por inmersión en agua en el nombre del Señor Jesucristo, y el hablar en otras lenguas según el Espíritu da que se hable. Hermanos.” (http://ipuic.org/index.php?option=com_content&view=article&id=101&Itemid=27)

2. Mormones: “Los Santos de los Últimos Días (mormones) creen que el bautismo por inmersión en agua “es la primera ordenanza salvadora del evangelio…Todos los que buscan la vida eterna deben seguir el ejemplo del Salvador al ser bautizados y recibir el don del Espíritu Santo.”(True tú the Faith –Fiel a la fe-, 2004, p. 21 – Traducido del inglés)” (http://4mormones.org/sud-bautismo-por-muertos.php).

3. Iglesia de Cristo: “El rito del bautismo, tal como lo encontramos en el N.T., es aceptado por muchos exegetas como necesario para la salvación.” (http://www.iglesiadecristo.org.sv/estudios-biblicos/54-estudios-en-texto/107-bautismo).

Como pueden ver estos tres grupos afirman la necesidad del bautismo para la salvación. En el caso de las Iglesias de Cristo dicen que el bautismo “es aceptado por muchos exegetas como necesario para la salvación”. Pero, si van a su pagina se darán cuenta que no citan a ningún exegeta. Es solo una afirmación.

Pero la pregunta – ¿Es Necesario el Bautismo en agua para ser salvo? – requiere una respuesta seria. Porque si la Biblia revela que el bautismo es necesario para salvación eso es lo que debemos creer. Pero, si la Biblia revela que el bautismo NO es necesario para la salvación entonces debemos someternos a esta realidad.

Veamos este breve artículo tomado de: (http://www.miapic.com/es-el-bautismo-necesario-para-la-salvaci%C3%B3n)

¿Es el bautismo necesario para la salvación?

La respuesta simple y llana a esta pregunta es: no. El bautismo no es necesario para llegar a ser Cristiano. Claro está que el bautismo es una parte muy importante de la vida Cristiana y todos los Cristianos deberían ser bautizados. Pero el bautismo no es un requisito para la salvación; la fe sí lo es. De hecho, la Biblia nos dice que somos justificados por la fe (Romanos 5:1). La justificación es la declaración de Dios sobre un pecador de que es delante de Él justo. Esto es llevado a cabo sólo por la fe.

Sin embargo, los miembros de la Iglesia Internacional de Cristo (IIC) sostienen que el bautismo es un requisito necesario para la salvación y que el apropiado debe ser por inmersión en la Iglesia Internacional. Tal clase de enseñanza es falsa y peligrosa debido a que retiene eficazmente las llaves de la salvación y puede usarse para tener control y manipular a los miembros de su iglesia. Aun así, ellos citan a Juan 3:5 (ver el documento relacionado) y Hechos 2:39 (ver el documento relacionado) como prueba de que la posición de ellos es la correcta. Al hacer esto, ellos ignoran la cantidad de Escrituras que nos enseñan que la salvación es por gracia a través de la fe (Juan 5:24; Hechos 13:38-39; Gálatas 2:16; 3:26; Romanos 3:24; 4:5; 5:1; 5:9;9:30; 10:10; Efesios 2:8; Filipenses 3:9; etc.). Para una lista de estos versículos, por favor véala en versículos que muestran la justificación por fe.

Otra forma de hacer obvio que el bautismo no es necesario para ser salvos, lo presento en la siguiente ilustración. Supongamos que una persona, bajo la convicción del Espíritu Santo (Juan 16:8) creyó en Jesús como su Salvador (Romanos 10:9-10; Tito 2:13) y ha recibido a Cristo (Juan 1:12). ¿Es esa persona salva? ¡Claro que sí! Si cree en lo que la Biblia dice de que somos salvos por la fe (Efesios 2:8). Vamos un poco más allá. Supongamos que esta persona que confiesa sus pecados, llora en arrepentimiento al Señor y lo recibe como Salvador, camina atravesando una calle para ser bautizado en un local de la iglesia. En la mitad de la calle es atropellado(a) por una carro y es muerto(a). ¿Va esa persona a los cielos o al infierno? Si va a los cielos entonces el bautismo no es necesario para la salvación. Si va para el infierno, entonces, el haber creído en Jesús por la fe, no fue suficiente para salvarlo. Si una persona responde que no sabe, entonces, el bautismo no es necesario para la salvación ya que si afuera, entonces la persona sería condenada. Una demostración adicional de que el bautismo no es necesario para la salvación se encuentra en Hechos 10:44-48:

“Mientras Pedro estaba todavía hablando estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre aquellos que estaban escuchando el mensaje. 45Y todos los creyentes circuncidados que habían venido con Pedro estaban asombrados, debido a que el don del Espíritu Santo había sido también derramado sobre los Gentiles. 46Pues los escuchaban hablar con lenguas y exaltando a Dios. Pedro entonces respondió: 47’Seguramente nadie puede rehusar el agua para que sean bautizados estos que han recibido al Espíritu Santo como acaba de suceder, ¿lo mismo que nosotros?’ 48Y les ordenó a ellos ser bautizados en el nombre de Jesucristo. Entonces le pidieron a él que se quedara unos días.’” (Hechos 10:44-48).

Note que Pedro había estado predicando el evangelio y que el Espíritu Santo cayó sobre las personas que estaban escuchando. En el versículo 45 vemos que “el don del Espíritu Santo había sido también derramado sobre los Gentiles.” Estas personas ya eran salvas. El don del Espíritu Santo estaba sobre los Gentiles y estaban hablando en lenguas. Esto es significativo ya que las lenguas es un don dado a los que ya son creyentes. (Ver 1ª Corintios 14:1-5). Los no creyentes no alaban a Dios y no lo pueden hacer, ya que alabar al Dios verdadero es una cuestión espiritual profunda que es extraña a los no salvos (1ª Corintios 2:14). Por lo tanto los que estaban hablando en lenguas y alabando al Señor de acuerdo a Hechos 10:44-48 eran salvos definitivamente y eran salvos antes de ser bautizados. Este ejemplo no es una excepción: es una realidad.

Conclusión

Decir que el bautismo es un requisito para poder ser salvo va contra los principios de la Escritura que dicen que la salvación es un regalo totalmente gratis (Romanos 6:23) y recibido por fe (Efesios 2:8). El bautismo no es necesario para la salvación; sin embargo, en la obediencia a Cristo, todo Cristiano debe ser bautizado. Rehusarlo es ser totalmente desobediente y pecador.

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Toda persona que considera que el bautismo es necesario para la salvación acaba de negar la salvación por gracia. Ya no creen en la salvación por gracia sino que creen que la salvación se obtiene por gracia y por una obra (el bautismo).

1 Pedro 3:21 es el versículo que frecuentemente se utiliza para afirmar que el bautismo es necesario para la salvación – “Y correspondiendo a esto, el bautismo ahora os salva (no quitando la suciedad de la carne, sino como una petición a Dios de una buena conciencia) mediante la resurrección de Jesucristo” (1 Pedro 3:21).

A simple vista muchos dirían “mira lo que dice – ‘el bautismo ahora os salva’). Estas personas afirman lo que se llama “regeneración bautismal” – en otras palabras dicen que el bautismo produce en el hombre la realidad del nuevo nacimiento. Sabemos que solo los que han nacido de nuevo serán salvos entonces es necesario el bautismo para que alguien nazca de nuevo y sea salvo.

Pero, veamos este versículo con más cuidado. ¿Realmente dice que el bautismo es lo que ahora nos salva? Pedro dice que lo que salva no es el hecho de quitar la “suciedad de la carne”. En otras palabras, el simple hecho de que alguien es bautizado no significa que esa persona es salva. Mas bien lo que salva es el bautismo que es producto de “una petición a Dios de una buena conciencia”. El bautismo es representativo de esa “petición a Dios de una buena conciencia”. El bautismo tan solo es un símbolo del lavamiento que produce esa “petición a Dios de una buena conciencia”. El bautismo es insignificante si no es acompañado de esa petición a Dios donde Él viene y salva al hombre de sus pecados. Pero, sobre todo es importante entender que el hombre es y debe ser salvo antes de su bautismo. La Biblia declara – “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tu y toda tu casa” (Hechos 16:31).

Es cierto, que a lo largo de las Escrituras vemos como la gente era bautizada momentos después de creer en el Señor Jesucristo. Y afirmamos que es importante bautizar a los que ya han creído. Pero, no bautizamos a la gente porque es necesario para su salvación. Los bautizamos en base a su profesión de fe. El hecho de que ahora son salvos ellos deciden ser bautizados como testimonio de su “petición a Dios de una buena conciencia”.

Por lo tanto rechazamos cualquier enseñanza que convierta el bautismo en un elemento salvífico. Lejos de ser la verdad – esta clase de doctrina nos lleva a la Iglesia Romana que enseña – “El Señor mismo afirma que el Bautismo es necesario para la salvación (cf Jn 3,5). Por ello mandó a sus discípulos a anunciar el Evangelio y bautizar a todas las naciones (cf Mt 28, 19-20; cf DS 1618; LG 14; AG 5). El Bautismo es necesario para la salvación en aquellos a los que el Evangelio ha sido anunciado y han tenido la posibilidad de pedir este sacramento (cf Mc 16,16). La Iglesia no conoce otro medio que el Bautismo para asegurar la entrada en la bienaventuranza eterna; por eso está obligada a no descuidar la misión que ha recibido del Señor de hacer "renacer del agua y del Espíritu" a todos los que pueden ser bautizados. Dios ha vinculado la salvación al sacramento del Bautismo, sin embargo, Él no queda sometido a sus sacramentos.”

Si nosotros creemos que el bautismo salva entonces volvemos a caer en la cárcel de una falsa doctrina pensando que nuestras obras pueden ayudarnos a obtener nuestra salvación.

¿Sirviendo la Cena del Señor a nuestros hijos?

¿Sirviendo la Cena del Señor a nuestros hijos?

Hago esta pregunta porque en tiempos recientes ha crecido el numero de congregaciones quienes con libertad ofrecen la Cena del Señor a sus hijos. Existe un creciente numero de grupos cristianos predicando que es correcto ofrecer el pan y el vano a sus hijos. Hoy quisiera analizar el texto Bíblico y ver si es apropiado o no ofrecer los elementos de la Cena del Señor a nuestros hijos.

No olvidemos que nuestra única regla de fe y practica es la Biblia. Por lo cual, si la aprueba esta practica entonces debe ser instituida en cada congregación. Pero, si la Biblia no aprueba esta practica entonces todos quienes la practican están haciendo algo que esta fuera de lo que Dios permite en su Palabra y deben cesar.

Las Palabras de Institución las encontramos en 1 Corintios 11 – “Porque yo recibí del Señor lo mismo que os he enseñado: que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan, y después de dar gracias, lo partió y dijo: Esto es mi cuerpo que es para vosotros; haced esto en memoria de mí. De la misma manera tomó también la copa después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto cuantas veces la bebáis en memoria de mí. Porque todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa, la muerte del Señor proclamáis hasta que El venga” (1 Corintios 11:23-26).

A simple vista no podemos encontrar algo que prohíba o permita la participación de nuestros hijos en la Cena del Señor. Lo único que vemos en este pasaje es que Pablo dice que nuestra practica de participar de la Cena del Señor está basada en la ultima cena que el Señor Jesucristo celebró con sus discípulos la noche que fue arrestado.

Algunos grupos que permiten que sus hijos tomen la Cena del Señor lo hacen bajo esta premisa: En la Pascua de Israel vemos que toda la familia consumía los elementos (cordero, hierbas amargas, pan sin levadura, etc…).

Esta parte del argumento es verdad. La Biblia declara en Éxodo 12 que toda la casa de Israel debería participar del cordero Pascual. Año tras año debería ser observada esta fiesta en Israel conmemorando el día en que Dios libertó a Israel de Egipto. Todos las personas dentro del hogar tenían derecho a consumir los elementos de la Pascua – niños, jóvenes, adultos, ancianos.

Entonces, si la Cena del Señor es el equivalente neotestamentario de la Pascua de Israel entonces tenemos argumento para decir que los niños tienen derecho a participar Cena del Señor. El problema es que no encontramos ningún pasaje en el Nuevo Testamento donde nos permita confirmar esta equivalencia.

Fuera de los Evangelios encontramos solo tres pasajes que hablan acerca de la Pascua:

1. “habiéndolo tomado preso, lo puso en la cárcel, entregándolo a cuatro piquetes de soldados para que lo guardaran, con la intención de llevarlo ante el pueblo después de la Pascua” (Hechos 12:4).

2. “Limpiad la levadura vieja para que seáis masa nueva, así como lo sois, sin levadura. Porque aun Cristo, nuestra Pascua, ha sido sacrificado” (1 Corintios 5:7).

3. “Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no los tocara” (Hebreos 11:28).

Ninguno de estos pasajes indican que la Pascua ahora es remplazada por la Cena del Señor. Es más, según 1 Corintios 5:7 tenemos bastante apoyo para decir que la Pascua NO es remplazada por la Cena del Señor sino que la muerte del Señor Jesucristo viene a ser el cumplimiento de la Pascua. La Pascua era una sombra de lo que vendría a cumplirse mediante la muerte del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. La Pascua era una fiesta que se celebrara en esperanza de aquel Cordero que sería inmolado por los pecados de su pueblo.

Recordemos el día en que el Señor instruyó la Cena del Señor con sus discípulos. Ese día estaban celebrando la Pascua. Se habían reunido para comer la Pascua ese día. No dio ninguna instrucción que lo que estaba a punto de instituir era la Cena del Señor que se celebraría en lugar de la Pascua.

Llego a la conclusión que la Cena del Señor es una institución totalmente nueva que fue establecida en el Nuevo Testamento y por lo tanto su celebración es regulada por el Nuevo Testamento y no por la fiesta de la Pascua en el Antiguo Testamento.

Por lo tanto, si estamos en un error decimos que los niños pueden participar de la Cena del Señor porque en el Antiguo Testamento ellos participaban de la Pascua. Estamos en error por el simple hecho que la Cena del Señor y la Pascua no son la misma fiesta y cada una tiene sus propios requisitos.

Ahora, supongamos que la Biblia dijera que la Pascua y la Cena del Señor son la misma celebración. Supongamos que hay suficiente apoyo Bíblico para establecer que la Cena del Señor ha remplazado la fiesta de la Pascua. La pregunta es: ¿cumplen los niños los requisitos Bíblicos para ser admitidos a la Cena del Señor?

Mi respuesta es ¡NO!

Leamos lo que el Apóstol Pablo declara – “De manera que el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, examínese cada uno a sí mismo, y entonces coma del pan y beba de la copa. Porque el que come y bebe sin discernir correctamente el cuerpo del Señor, come y bebe juicio para sí” (1 Corintios 11:27-29).

Notemos que la Cena del Señor no es algo que se debe tomar a la ligera. Es una celebración que exige de nosotros bastante seriedad y reflexión. El Apóstol San Pablo dice que:

1. La Cena no debe ser tomada indignamente.

2. El que toma la Cena indignamente es culpable del cuerpo y la sangre del Señor.

3. Para evitar comer la Cena indignamente cada creyente debe examinarse a si mismo.

4. Para evitar comer la Cena indignamente cada creyente debe discernir correctamente el cuerpo del Señor.

5. El no hacer cumplir con esto nos lleva a comer y beber juicio.

¿Acaso un niño, un párvulo, un pequeño de 7, 8, 9 años puede cumplir con estos requisitos? ¿Realmente tienen nuestros pequeños la suficiente madurez espiritual para examinarse sus vidas espirituales? ¿Realmente tienen el suficiente discernimiento para reconocer el valor del cuerpo del Señor Jesucristo?

Es muy cierto que existen niños bastante maduros que han tenido la experiencia de la conversión. Pero yo diría que son casos excepcionales. En estos casos el pastor debería mejor discipularlos y se es adecuado bautizarlos y concederles todos los derechos y privilegios de membresía en la congregación.

Mi conclusión es que es antibiblico permitir que niños participen de la Cena del Señor de acuerdo a las reglas que nos da el Apóstol San Pablo en cuanto a la celebración de esta ordenanza.

El culto familiar

¿El culto familiar – suena un poco raro verdad?

Permíteme explicar a que me refiero. Veamos el ejemplo de la Elisabet Moody (la madre del gran evangelista DL Moody) – “La madre de Moody siguió el ejemplo de sus antepasados puritanos y reunió a toda la familia todas las mañanas para leer y orar. El hogar de los Moody tenía sólo tres libros, pero los tres eran muy importantes. Una Biblia, un catecismo y un libro devocional de inspiraciones y oraciones. Con estos tres libros recibieron sus instrucciones en asuntos santos. Los domingos por las tardes, tenían por costumbre reunirse frente a la chimenea, luego la mamá les leía estos libros.”

El culto familiar es cuando la familia se reúne en el hogar para dedicar un momento de adoración a Dios. Es un momento, aparte del culto publico con la congregación, que los creyentes se pueden reunir para dar gloria a Dios.

¿Cuántos de nosotros nos reunimos regularmente con nuestra familia con el propósito de adorar a Dios en el hogar? ¿Cuántos de nosotros abrimos las Sagradas Escrituras con nuestros hijos de acuerdo al mandato divino de Deuteronomio 6. Muchos anhelamos tener hijos como el joven Timoteo pero muy pocos de nuestros hijos tienen el privilegio de Timoteo que “y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden dar la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús” (2 Timoteo 3:15).

Cuando yo era soltero recuerdo que me había propuesto la meta de tener un tiempo regular en mi hogar en que leeríamos la Palabra de Dios, oraríamos y cantaríamos alguna alabanza a Dios. Pero, con el nacimiento de mis hijos pronto me di cuenta de los mil compromisos que ellos nos traerían.

Seamos realistas – nuestras vidas son bastante complicadas. Llegamos del trabajo y tenemos que ir a comprar comida, hacer algún otro mandado, dar de comer a los hijos, bañar a los mas pequeños, hacer tareas, disciplinar a los que se han portado mal durante el día. Pero, es urgente que volvamos a celebrar un culto familiar. Es esencial para la vida espiritual de nuestros hijos y conyugue.

Les comparto una experiencia típica en mi hogar durante el tiempo del culto familiar. Ayer repartí las diferentes responsabilidades para el culto. Yo daría el principio y el consejo de la Palabra. Mi hija Sydney (que ya puede leer español) nos leería una porción de la Escritura. Moshe, mi hijo, tendría la responsabilidad de dirigir una alabanza y mi esposa comenzaría el tiempo de oración. Fue un tiempo breve de quizá 15-20 minutos. Pero, en ese tiempo mi hijo Moshe estaba bastante inquieto. Quería seguir cantando, mi hija Sydney quería seguir leyendo, y en varias ocasiones tuvimos que pedirles que guardaran un poco mas de seriedad. Pero, durante el momento de la oración realmente noté la presencia de Dios cuando estuvimos elevando nuestras peticiones delante del Señor. Ayer me di cuenta de un hijo de un pastor que tiene leucemia y sufrió sangrado en el cerebro y una embolia – un pequeñito de unos 7 años. La noticia me afectó bastante y al elevar esta oración a favor de mis hermanos que están sufriendo al otro lado del país pude reconocer que el Señor realmente escucha nuestro clamor.

Mi deseo es que si somos constantes mis hijos poco a poco van a guardar un poco mas de seriedad y estos cultos familiares van a dejar una marca permanente sobre su alma. Mi deseo es que cuando ellos sean grandes no se aparten de esta ley que les hemos enseñado – La Palabra de Dios.

Mi consejo para aquellos padres que desean tomar este reto y celebrar culto familiar es:

1. Arrepentirse de no haberlo hecho y confesar esta falta delante de Dios.

2. Platicar con su esposa/o para que ambos estén de acuerdo de la importancia del culto familiar. Si no hay unidad en el matrimonio no van a tener éxito en esta meta.

3. Platicar con los hijos acerca de lo que se piensa hacer.

4. Decidir los días y horarios en que se va a celebrar culto familiar. En nuestro caso lo hacemos mínimo de dos veces por semana. Parece muy poco pero es de mayor importancia cumplir con el tiempo que decidimos apartar y no posponer estos momentos tan importantes.

5. Permitir a los hijos, de acuerdo a sus habilidades, participar en el culto familiar

El culto a la personalidad

El culto a la personalidad se manifiesta en muchas esferas de nuestra sociedad.

Wikipedia describe sus características de esta manera:

1. Exagerada devoción de todas las personas con el líder.

2. Recepción sin crítica de las expresiones en la opinión pública de la persona admirada.

3. Persecución de los críticos de la persona admirada, en parte con amenazas de muerte o a la salud de los críticos; aprehensión y desaparición de los críticos

4. Presencia exagerada de imágenes, fotografías y eslogans en escuelas, edificios y en los medios masivos.

5. Designación de empresas, edificios públicos, escuelas, calles, avenidas, plazas, canchas deportivas, ciudades con el nombre del líder (Por ejemplo: Topónimos de Lenin).

6. Elaboración de relaciones (a menudo absurdas desde un punto de vista crítico) entre el líder y todos los aspectos de la vida.

Es problema es que el culto a la personalidad ha entrado en la Iglesia de Cristo. Por ejemplo – revisa el ultimo programa de algún evento o conferencia Cristiana y te darás cuenta que aparecen los mismos exponentes, los mismos conferencistas o los mismos músicos.

Pareciera que si nuestros eventos tienen como invitado al pastor X o director Z entonces no tendremos buena asistencia. Este es un grave problema porque demuestra que trabajamos de acuerdo al estándar del mundo.

Existen personas que participan de estos eventos y si somos sinceros en ocasiones nos preguntamos – ¿Por qué lo siguen invitando? ¿Por qué sigue como expositor?

El problema con el culto a la personalidad es que no damos lugar a otros participantes que tal vez son totalmente desconocidos pero tienen mucho que ofrecer. Posiblemente, son de aun pueblo remoto o de alguna congregación sin nombre. Tal vez no tienen los medios económicos o renombre que tienen los que actualmente aparecen en nuestros programas. Pero, deberíamos considerar darles la oportunidad. De otra manera somos cómplices de fomentar el culto a la personalidad.

Estoy casi seguro que Juan el Bautista hubiera sido muy diferente. ¿Recuerdas lo que dijo? “A él le toca crecer, y a mí menguar” (Juan 3:30). Ciertamente él hablaba del Señor Jesucristo. ¿Como van a crecer nuestros futuros lideres si nosotros pretendemos abarcarlo todo?

Dice el necio en su corazon…

“Dice el necio en su corazón: No hay Dios” (Salmo 14:1).

Hoy por la madrugada falleció el muy conocido Christopher Hitchens autor de libros como Dios No Existe y Dios No Es Bueno. Es realmente lamentable.

Algunos Cristianos podrían tomar esta noticia como algo positivo creyendo que por fin le llegó su merecido a este hombre. Pero, la realidad es que la actitud de Dios hacia la muerte de los impíos es muy diferente – “¿Acaso creen que me complace la muerte del malvado? ¿No quiero más bien que abandone su mala conducta y que viva? Yo, el Señor, lo afirmo.” (Ezequiel 18:23).

Hoy por la mañana al revisar mis e-mails y cuenta de Twitter me di cuenta de esta terrible noticia. Me di cuenta que ha muerto otra persona sin creer en el Señor. Pero, no solamente falleció Christopher Hitchens. Cada segundo mueren alrededor de 107 personas por minuto. Y una gran cantidad de ellas no han creido en el Señor Jesucristo.

Es por eso que la Iglesia de Cristo de reflexionar y ver si estamos cumpliendo nuestro deber. El Señor Jesucristo declaró – “Pero cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra” (Hechos 1:8).

Este texto ha sido lema de la iglesia Pentecostal. Hacemos un gran énfasis en la experiencia del bautismo del Espiritu Santo. Hacemos gran énfasis en el hablar lenguas, en la continuación de los dones del Espiritu Santo. Pero, creo que poco a poco vamos perdiendo el énfasis en ser verdaderos testigos del Evangelio de Jesucristo. Poco a poco la iglesia Pentecostal va perdiendo su visión y propósito. Ahora vemos que la iglesia Pentecostal es ridiculisada por hombres como Cash Luna, Benny Hinn, Morris Cerullo, Cesar Castellanos, Manuel Salvador y muchos otros cuyo único fin es el enriquecimiento por medio del Evangelio.

El Evangelio de Cristo no tiene el propósito de hacer Cada Dia un Viernes o Su Mejor Vida Ahora. No…el propósito del Evangelio lo encontramos en la carta que escribe Pablo a la Iglesia de Roma:

“Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique? ¿Y quién predicará sin ser enviado? Así está escrito: ¡Qué hermoso es recibir al mensajero que trae buenas nuevas!” (Romanos 10:14-15).

Ese es nuestro propósito – predicar el Evangelio de Cristo para que hombres como Christopher Hitchens escuchen el mensaje de salvación y el Espíritu Santo aplique el mensaje a sus corazones de tal manera que experimenten la obra regeneradora en su vida.

Dice el necio en su corazon…

“Dice el necio en su corazón: No hay Dios” (Salmo 14:1).

Hoy por la madrugada falleció el muy conocido Christopher Hitchens autor de libros como Dios No Existe y Dios No Es Bueno. Es realmente lamentable.

Algunos Cristianos podrían tomar esta noticia como algo positivo creyendo que por fin le llegó su merecido a este hombre. Pero, la realidad es que la actitud de Dios hacia la muerte de los impíos es muy diferente – “¿Acaso creen que me complace la muerte del malvado? ¿No quiero más bien que abandone su mala conducta y que viva? Yo, el Señor, lo afirmo.” (Ezequiel 18:23).

Hoy por la mañana al revisar mis e-mails y cuenta de Twitter me di cuenta de esta terrible noticia. Me di cuenta que ha muerto otra persona sin creer en el Señor. Pero, no solamente falleció Christopher Hitchens. Cada segundo mueren alrededor de 107 personas por minuto. Y una gran cantidad de ellas no han creido en el Señor Jesucristo.

Es por eso que la Iglesia de Cristo de reflexionar y ver si estamos cumpliendo nuestro deber. El Señor Jesucristo declaró – “Pero cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra” (Hechos 1:8).

Este texto ha sido lema de la iglesia Pentecostal. Hacemos un gran énfasis en la experiencia del bautismo del Espiritu Santo. Hacemos gran énfasis en el hablar lenguas, en la continuación de los dones del Espiritu Santo. Pero, creo que poco a poco vamos perdiendo el énfasis en ser verdaderos testigos del Evangelio de Jesucristo. Poco a poco la iglesia Pentecostal va perdiendo su visión y propósito. Ahora vemos que la iglesia Pentecostal es ridiculisada por hombres como Cash Luna, Benny Hinn, Morris Cerullo, Cesar Castellanos, Manuel Salvador y muchos otros cuyo único fin es el enriquecimiento por medio del Evangelio.

El Evangelio de Cristo no tiene el propósito de hacer Cada Dia un Viernes o Su Mejor Vida Ahora. No…el propósito del Evangelio lo encontramos en la carta que escribe Pablo a la Iglesia de Roma:

Buenísimo artículo del origen de la Iglesia Evangélica en San Salvador

Tomado de: http://www.elim.org.sv/la-centenaria-iglesia-evangelica/

Con motivo del Bicentenario del primer grito de Independencia, la Asamblea Legislativa otorgó reconocimientos a aquellas entidades que llevan más de un siglo de existencia en el país, entre ellas, la iglesia evangélica.

El origen de la iglesia evangélica en El Salvador se propicia con la llegada al poder de gobernantes con ideales liberales que introducen, entre otros, el matrimonio civil, la secularización de los registros y la libertad de culto. Es esa apertura la que permite que el misionero italiano Francisco Penzotti arribe al país en 1893, para convertirse en el pionero de la causa evangélica y bíblica.

Se inicia así un primer momento de la iglesia evangélica caracterizado por el trabajo inicial de misioneros de origen europeo, canadiense y estadounidense. Las primeras iglesias logran establecerse y se entabla una fuerte lucha por sobrevivir en contra de la oposición religiosa, que contaba con el respaldo de las autoridades locales. La intolerancia y las presiones hacen las cosas difíciles para los primeros evangélicos; pero, la perseverancia hace posible que los pasos logrados sean irreversibles.
En un segundo momento se pasa al desarrollo de los liderazgos criollos, que asumen la conducción de las iglesias. Se establecen los primeros centros de formación teológica y los evangélicos toman impulso propio prescindiendo cada vez más del apoyo extranjero. Los evangélicos se multiplican entre las comunidades indígenas, principalmente las del occidente del país.

Con la represión a las disidencias en 1932, los evangélicos son también perseguidos en el área de Sonsonate y del volcán de Santa Ana ya que, a fin de cuentas, son la encarnación de la disidencia religiosa. Se produce la destrucción de locales de culto como también el fusilamiento de fieles, entre ellos, el pastor Pedro Bonito, líder evangélico indígena que no tenía ninguna relación con el movimiento insurgente.

En medio de dificultades, las iglesias se fortalecen y encuentran un espacio en la conciencia colectiva. El rechazo y la intolerancia se van replegando de las grandes ciudades y el reconocimiento jurídico de las primeras iglesias permite la adquisición de inmuebles y, con ellos, la apertura de los primeros centros de enseñanza escolar con formación evangélica.
A partir de la década de los Ochenta hasta el presente nos encontramos en el momento de la gran expansión. De un 3% de la población que se identifica como evangélica a mediados de los Setenta, se llega a un 38% en la actualidad. Los factores que explican la gran expansión son diversos. Los Ochenta son la expresión dramática de una crisis de los valores y de las ideas. La violencia rompe los equilibrios produciendo incertidumbre. Las personas buscan refugio y esperanza en el evangelio mientras todo es sacudido alrededor. Pero, la guerra no lo explica todo. Diecinueve años de posguerra evidencian que existen otros factores envueltos en el fenómeno. Para la fe el crecimiento es producto de la visitación divina. Lo cual, hace sentido al considerar que se trata de un fenómeno regional que no necesariamente implica conflictos armados.

El siglo de vida no necesariamente concuerda con la madurez espiritual alcanzada. Pero el hecho que la Asamblea Legislativa no haya encontrado dificultades para entregar el reconocimiento a la variopinta iglesia evangélica, representada sin cuestionamientos por la Alianza Evangélica de El Salvador, es ya un signo esperanzador que presagia al Reino de Dios.

Sentados a la mesa del Rey

2 Samuel 4:4; 9:1-13

“sentados a la mesa del Rey”

 

Introducción

Existen personas cuyas vidas han cambiado radicalmente. Existen personas quienes han obtenido fortunas/herencias. Antes eran pobres y ahora viven como millonarios. Pero, existen otras personas que nacieron entre la pobreza. Posiblemente fueron abandonados a la puerta de un orfanatorio en la antigua Unión Soviética. Después de algunos años reciben la visita de una pareja Norteamericana y son adoptados. ¡Sus vidas cambiaron! Sus vidas han dado un giro de 180 grados.

 

El día de hoy vamos a considerar la vida de un hombre cuya vida cambió enormemente. Hoy vamos a considerar la vida de Mefiboset. Consideraremos:

    1. Su nacimiento y accidente
    2. Su encuentro con David
    3. Su nueva vida

 

  1. Su nacimiento y accidente

La Biblia declara – “Y Jonatán, hijo de Saúl, tenía un hijo lisiado de los pies. Este tenía cinco años cuando de Jezreel llegaron las noticias de la muerte de Saúl y Jonatán, y su nodriza lo tomó y huyó, pero sucedió que en su prisa por huir, él se cayó y quedó cojo. Su nombre era Mefiboset” (2 Samuel 4:4).

 

Seguramente todos recordamos la triste muerte de Saúl y sus hijos. La Biblia declara en el último capítulo de 1 Samuel – “Los filisteos persiguieron muy de cerca a Saúl y a sus hijos, y mataron a Jonatán, a Aminadab y a Malquisúa, hijos de Saúl” (1 Samuel 31:2). Y luego leemos que “Entonces Saúl dijo a su escudero: Saca tu espada y traspásame con ella, no sea que vengan estos incircuncisos y me traspasen y hagan burla de mí. Pero su escudero no quiso porque tenía mucho miedo. Por lo cual Saúl tomó su espada y se hechó sobre ella” (1 Samuel 31:4).

 

¡Es realmente una escena triste! Con mucha razón David cuando supo la noticia “agarró sus ropas y las rasgó, y así hicieron también todos los hombres que estaban con él. Y se lamentaron y lloraron y ayunaron hasta el atardecer por Saúl y por su hijo Jonatán, por el pueblo del SEÑOR y por la casa de Israel, porque habían caído a espada” (2 Samuel 1:11-12).

 

Pero, ya muerto Saúl, ahora David podía ser proclamado como rey. Dios había ya declarado su elección por medio del profeta Samuel. Ya no había ningún obstáculo para que David pudiera ocupar el trono que Dios mismo le había concedido.

 

Es allí donde comienza nuestra historia. Sucede que cuando la noticia de la muerte de Saúl y Jonatán llegó a oídos de la familia de Saúl, particularmente de su hijo Jonatán, tuvieron gran temor. La pregunta es – ¿porqué deberían temer? ¿porqué tuvieron miedo?

 

La respuesta está en que en aquellos días cuando un rey moría o era derrotado el nuevo rey se encargaba de matar a toda su familia. De esta manera se podía asegurar que la familia del rey anterior no se levantaría contra su reinado u organizaría un golpe de estado. De esta manera el nuevo rey podía estar seguro de que su trono no sería amenazado.

 

En este caso, había en Gitaim había un hijo de Jonatán. Cuando la nodriza recibió la noticia que Saúl y Jonatán ahora estaban muertos ella tomó al niño y huyó. Huyeron por sus vidas pensando que seguramente David enviaría a hombres para que no dejaron rastro alguno de la familia del rey Saúl.

 

Pero, tristemente, en el apuro y confusión de esta huida repentina Mefiboset, el niño de cinco años, se “cayó y quedó cojo” (2 Samuel 4:4). El niño quedó permanentemente lisiado. Sus pies ya no le ayudarían. Para siempre sería un hombre que dependería de los demás por causa de este terrible accidente.

 

Lejos de pensar en algún día tomar el reino que había sido de su abuelo y después sería de su padre Saúl – ahora su única preocupación sería sobrevivencia ya que temía por su vida, temía no tener el uso de sus pies y poder trabajar para salir adelante.

 

¿Donde quedó la amenaza al reino? ¿Donde quedó aquel que podía robar el trono a David? Ya no había nada que amanerara el reino Davídico. Solo quedaba un pobre hombre lisiado desde su niñez.

 

  1. Su encuentro con David

¿Pero, que sería de Mefiboset? ¿Qué ocurriría con él? ¿En que trabajaría? ¿Qué hizo para salir adelante? ¿Acaso moriría de hambre? ¿Acaso quedo en el olvido?

 

Para encontrar respuesta a estas preguntas es necesario avanzar algunos años. No sabemos exactamente cuanto tiempo ha pasado cuando llegamos a 2 Samuel 9. En este maravilloso capítulo es cuando reaparece Mefiboset – aquel joven (ahora hombre) que había sido lisiado a los cinco años de edad.

 

La Biblia declara – “Dijo David: ¿Hay todavía alguno que haya quedado de la casa de Saúl, para que yo le muestre bondad por amor a Jonatán?” (2 Samuel 9:1).

 

David es sincero y quiere saber si ha quedado alguien de la casa de Saúl de tal manera que pudiera hacerle bien – mostrarle su bondad por causa del gran amor y aprecio que tenía para con Jonatán.

 

No olvidemos que entre Jonatán y David existió una gran amistad. A pesar que el padre de Jonatán odiaba a David, a pesar que en alguna ocasión Saúl intentó asesinar a David – a pesar de todo esto la Biblia declara que David amaba a Jonatán en gran manera de tal manera que llegó a declarar – “Y aconteció que cuando él acabo de hablar con Saúl, el alma de Jonatán quedó ligada al alma de David, y Jonatán lo amó como a sí mismo. Y Saúl lo amó como a sí mismo. Y Saúl lo tomó aquel día y no lo dejó volver a casa de su padre. Entonces Jonatán hizo un pacto con David, porque lo amaba como a sí mismo. Jonatán se quitó el manto que llevaba puesto y se lo dio a David con sus ropas militares, incluyendo su espada, su arco y su cinturón” (1 Samuel 18:1-4).

 

Jonatán sabía que Dios había elegido a David como rey y que había abandonado a su padre Saúl. Jonatán ya podía percibir que el fin del reinado de su padre se acercaba. Por lo tanto Jonatán hizo jurar a David que dejara vivir a su descendencia diciendo – “Y si todavía vivo, ¿no me mostrarás la misericordia del SEÑOR, para que no muera? No quitarás tu misericordia de mi casa para siempre, ni aun cuando el SEÑOR haya quitado de la faz de la tierra a cada uno de los enemigos de David. Jonatán, pues, hizo un pacto con la casa de David, diciendo: El SEÑOR lo demande de la mano de los enemigos de David. Y Jonatán hizo jurar a David otra vez a casa de su amor por él, pues le amaba como a sí mismo” (1 Samuel 20:14-17).

 

Ahora pues, David quiere saber si hay alguno vivo de la casa de Saúl para que él les pueda mostrar su bondad por causa del amor y promesa que hizo a Jonatán.

 

Encuentran a un hombre llamado Siba que era de la casa de Saúl. La Biblia declara que David le preguntó – “¿No queda aún alguien de la casa de Saúl a quien yo pueda mostrar la bondad de Dios? Y Siba respondió al rey: Aún queda un hijo de Jonatán lisiado de ambos pies. El rey le dijo: ¿Dónde está? Y Siba respondió al rey: He aquí, está en casa de Maquir, hijo de Amiel, en Lodeban. Entonces el rey David mandó traerlo de la casa de Maquir, hijo de Amiel, de Lodebar. Y Mefiboset, hijo de Jonatán, hijo de Saúl, vino a David, y cayendo sobre su rostro, se postró. Y David dijo: Mefiboset. Y éste respondió: He aquí tu siervo” (2 Samuel 9:3-6).

 

¿Oh hermanos, pueden sentir la emoción de estas escenas? ¿Pueden sentir la tensión?

 

Van en busca de Mefiboset. Se dice que hay un sobreviviente de la casa de Saúl. Y no solamente de la casa de Saúl sino que es de la casa de Jonatán. Es aquel joven que había sido lisiado desde su niñez.

 

Inmediatamente, David manda a que traigan a Mefiboset. Seguramente, Mefiboset por tantos años vivió con ese terror en su corazón – esperando el día en que de la casa del rey David mandarían a traerlo. Y por fin ha llegado ese día. Ha llegado el día en que alguien tocó a la puerta. Son los hombres del rey y han venido a buscar a Mefiboset.

 

Mefiboset teme lo peor. Mefiboset teme ser asesinado. Mefiboset teme estar ante el rey cara a cara. Mefiboset teme estar delante de aquel a quién su abuelo en alguna ocasión intentó asesinar.

 

Mefiboset entra ante la presencia del rey de Israel y con gran temor se postra delante de Él. Escucha la voz de David decirle, mientras él está postrado en tierra – “Mefiboset” (2 Samuel 9:6).

 

Mefiboset responde – “He aquí tu siervo” (2 Samuel 9:6).

 

Pero, las palabras que Mefiboset está a punto de escuchar jamás las hubiera podido imaginar. Estoy seguro de que Mefiboset jamás espero escuchar lo que David está por decirle. Mefiboset sabía lo que hacían a los familiares de los antiguos reyes. Él sabía que eran asesinados. Pero, es en ese preciso momento que David le dice – “No temas, porque ciertamente te mostraré bondad por amor a tu padre Jonatán, y te devolveré toda la tierra de tu abuelo Saúl; y tu comerás siempre a mi mesa” (2 Samuel 9:7).

 

Hermanos, sinceramente no puedo contener mis emociones. No puedo contenerme porque estoy mirando a un hombre que con gran dificultad se ha postrado ante el rey. Es un hombre lisiado. Es un hombre que desde la edad de cinco años de edad no ha podido caminar. Posiblemente llegó vestido de harapos. Posiblemente, llegó con una apariencia de malnutrición. Seguramente llegó con una figura física desfigurada. El estaba posiblemente preparado para ser ejecutado ante la presencia del rey.

 

¿Pero, que es lo que escucha? Lo que escucha cambiará para siempre su vida.

 

  1. Su nueva vida

Mefiboset, escucha las palabras del rey decirle – “No temas, porque ciertamente te mostraré bondad por amor a tu padre Jonatán, y te devolveré toda la tierra de tu abuelo Saúl; y tu comerás siempre a mi mesa” (2 Samuel 9:7).

 

Mefiboset ahora tendrá una nueva vida. Su vida nunca más será igual. Las palabras de David nos hablan de su nueva vida.

 

En primer lugar, Mefiboset ya no más tendrá temor. Mefiboset ya no más tendrá que temer al rey. Ya no más tendrá que temer a la muerte. Mefiboset ya no tendrá que esconderse pues el rey le ha dado esa seguridad.

 

En segundo lugar, Mefiboset sabe que va a recibir bondad de parte del rey. No va a recibir ira, no va a recibir desprecio, no va a recibir burlas de parte de David. Ninguna de estas cosas serán para Mefiboset sino solamente bondad de parte de la mano del rey.

 

David va a mostrar su bondad en dos formas. Primeramente vemos que todas las tierras que en alguna ocasión le pertenecieron a Saúl ahora serán regresadas a Mefiboset. Es posible que al morir Saúl muchas gentes comenzaron a tomar posesión de las tierras. Pero, ahora David le dice a Mefiboset que todas estas tierras van a regresar nuevamente a su posesión.

 

Pero, luego vemos aun mayor bondad – “tú comerás siempre a mi mesa” (2 Samuel 9:7). Mefiboset ahora sería alimentado de la mesa del gran rey David. ¡Mefiboset estaba recibiendo gracia sobre gracia! Mefiboset podía ahora libremente entrar ante la presencia del gran rey y comer en su misma mesa. Es más la Biblia declara que “Mefiboset moraba en Jerusalén, porque siempre comía a la mesa del rey” (2 Samuel 9:13).

 

Ya nunca más salió Mefiboset de Jerusalén. Ahora, Mefiboset permaneció en la ciudad del gran rey.

 

¿Pero como reaccionó Mefiboset ante esta noticia? ¿Como reaccionaria usted ante tal trato? La Biblia declara que Mefiboset respondió – “¿Quién es tu siervo, para que tomes en cuenta a un perro muerto como yo?” (2 Samuel 9:8).

 

Mefiboset sabe que él no valía nada. Mefiboset sabe que él no merecía la bondad del rey. Mefiboset sabe que lo único que él merecía era la muerte al igual que en todos los casos anteriores.

 

Conclusión

¿Hermanos, que aprendemos de este relato? ¿Porqué incluir esta historia en las Sagradas Escrituras?

 

En este relato encontramos una gloriosisima ilustración del Evangelio de la gracia. En este relato encontramos una ilustración del Evangelio del Señor Jesucristo.

 

Vemos a un hombre lisiado. Vemos a un hombre que es nieto de aquel que ha sido abandonado por Dios. Estaba lisiado de sus pies. Según el trato de que recibiría en esa época él merecía la muerte.

 

Seguramente él estuvo huyendo por mucho tiempo de la presencia del rey pues temía por su vida.

 

Acaso no nos recuerda Mefiboset a la condición del hombre en su pecado. El hombre en su pecado está lisiado y no solamente lisiado sino que muerto. Los efectos del pecado han afectado su ser completamente.

 

El hombre se encuentra huyendo de la presencia de Dios. El hombre se encuentra alejado de la presencia de Dios.
Pero, un día llega la voz del gran Rey. Un día llega la voz de aquel que nos manda a presentarnos delante de Él. Y nosotros posiblemente llegamos atemorizados. Posiblemente llegamos con gran miedo. Llegamos apenados, llegamos sin saber que es lo que va a pasar.

 

Pero, al postrarnos, al humillarnos, al pegar el rostro al polvo de la tierra escuchamos la voz del gran Rey decirnos – “No temas, porque ciertamente te mostraré bondad por amor” – pero en este caso no es por causa del amor a Jonatán sino por causa del amor que el Padre tiene a su hijo Jesucristo quién fue a la Cruz del Calvario para expiar nuestros pecados.

 

El gran Rey nos dice – “Hijo no temas, yo te amo, yo te quiero mostrar mi misericordia, yo quiero mostrarte mi bondad”. El gran Rey nos dice – “Yo quiero ser tu Padre, yo quiero ser tu Dios, yo quiero ser tu Protector”.

 

Pero, no solo eso sino que el gran Rey quiere mostrarnos su bondad. El gran Rey nos quiere llenar de la plenitud de su gloria y bendiciones. El gran Rey nos dice que ahora podemos sentarnos con Él a la mesa. Ya no somos sus enemigos sino que ahora somos sus hijos. Ya no tenemos que escondernos.

 

Oh hermanos, llegamos a la presencia de Dios con harapos, malvestidos. Llegamos a la presencia de Dios alcoholizados, llegamos a la presencia de Dios llenos de la suciedad y vileza del pecado pero ahora Dios dice que por causa del amor que tiene a su Hijo Jesucristo quiere mostrarnos su bondad a nosotros.

 

¿Y nosotros como respondemos? Algunos tal vez olvidan lo que somos. Algunos tal vez creen que han superado lo que antes eran. Oh hermanos, yo les invitaría a responder como Mefiboset ya que muestra que él si estaba consciente de lo que era – “¿Quién es tu siervo, para que tomes en cuenta a un perro muerto como yo?” (2 Samuel 9:8).

 

Y yo le aseguro que el gran Rey nos tomará en sus brazos y nos mostrará su amor, nos llevará a su mesa y nos dirá – “Sientate a mi mesa, eres mi hijo”.

Mefiboset

Aquí les dejo este hermoso video de una alabanza por el cantante Danny Berrios.

Hace algún tiempo tuve la oportunidad de predicar de 2 Samuel 9 donde la Biblia narra el encuentro de David y el hijo de Jonathan – Mefiboset. En estos próximos días subiré el tema que prediqué. Mientras tanto escuchen esta alabanza que habla precisamente de esta maravillosa historia de redención, gracia, y misericordia.